In Memoriam
Karl Galinsky (7. 2. 1942 – 9. 3. 2024), in memoriam
Al escribir estas palabras sobre este eminente profesor germanoestadounidense, no pretendo redundar en detalles que cualquier especialista en Clásicas indudablemente conoce: Karl Galinsky ha dejado artículos y libros memorables, que constituyen un inmenso aporte a la filología clásica, particularmente al estudio de la cultura augustea. Sólo quiero rescatar con un tono más íntimo un aspecto menos conocido: su compromiso con la Argentina y, en especial, con nuestro Centro de Estudios Latinos. El College of Liberal Arts de la University of Texas at Austin recuerda en su sección dedicada a Clásicas:
He became an Assistant Professor at UT Austin in 1966 and remained here for 53 years till his retirement as the Floyd A. Cailloux Centennial Professor of Classics in 2019. During this time he was also a Visiting Professor at Tulane, at Universidad Nacional de La Plata in Argentina, at Johannes–Gutenburg Universität Mainz and Research Professor at Ruhr–Universität Bochum, where he was awarded an honorary D.Phil. in 2011.
Su presencia en la Universidad Nacional de La Plata se debe a que fue invitado en dos oportunidades por la Dra. Lía Galán: para el XIII Simposio Nacional de Estudios Clásicos, que tuvo lugar en La Plata del 19 al 23 de septiembre de 1994, en el que leyó la conferencia “La ciudad de Roma en la época de Augusto”, y para el centenario de la UNLP, en cuya oportunidad dictó el curso “Ovidio: Metamorphoses. Contexto histórico, literario y mitológico”, del 8 al 11 de septiembre de 1997, inaugurando de manera estelar el Curso Internacional del Centro de Estudios Latinos. En esa ocasión participó asimismo del Forum Latinitatis (Primer Encuentro interamericano de investigadores de Centros de Estudios Latinos), con la conferencia inaugural, dictada el 11 de septiembre, “La situación de los Estudios Clásicos en los Estados Unidos”. También por invitación de la Prof. Galán, el Prof. Galinsky se desempeñó como consultor especial de la revista Auster desde su fundación en 1996. En ella participó con artículos inéditos y con traducciones de artículos publicados en otras revistas, algunos de los cuales traduje solo o con la colaboración de los profesores Santiago Disalvo y Martín Vizzotti. Y, por supuesto, colaboró en la evaluación de trabajos, confiriéndole desde el inicio a la revista un sello de indiscutible calidad académica que procuramos conservar en su honor.
En ese curso sobre las Metamorfosis conocí personalmente al Prof. Galinsky, aunque no hablé mucho con él debido a mi joven timidez. Pero mi interés por Ovidio y esa presentación me sirvieron para que unos meses después Lía Galán le solicitara su apoyo para mi investigación en ciernes. El Prof. Galinsky me acompañó como codirector, junto a la dirección de la Prof. Galán, en las becas de iniciación y perfeccionamiento de la UNLP, y en las becas de doctorado y postdoctorado del Conicet. Desde el inicio apoyó mi investigación, leyendo atentamente los trabajos que le enviaba en los momentos en que debía presentar mis informes. Sus generosas observaciones, que siempre conjugaban la recomendación y la valoración de aspectos positivos, me sirvieron para ganar confianza en la difícil tarea de la investigación académica, pero además me hicieron aprender una enseñanza que aplico en la dirección de becarios, licenciandos y doctorandos: él, que era un profesor de nivel internacional, se tomaba el trabajo de leer en detalle y cumpliendo con los plazos establecidos los trabajos de un muchacho que daba sus primeros pasos en la investigación y aun de elogiarlo cuando tímidamente mostraba algún acierto interpretativo. En agradecimiento a su magisterio y ahora en su memoria, procuro imitar ese celo, que a fin de cuentas es una tarea humanística en el más alto (y básico) sentido de la palabra: la afabilidad con aquéllos a los que educamos.
Durante mi estadía por mi beca doctoral del DAAD en Tübingen (2007), que Galinsky respaldó con una recomendación, estuvimos en contacto y tuve la oportunidad de agradecerle la posibilidad de leer más exhaustivamente su libro sobre las Metamorfosis, que considero uno de los tres más importantes en la materia junto con el de Stephen Wheeler y con el de su amigo Ernst Schmidt. Asimismo, cuando ganó el auspicio de la Max Planck Society para su proyecto Memoria Romana (2009), recuerdo haber recibido un mail suyo en el que me alentaba a mí y otros miembros del CEL y latinistas de la Argentina para que nos presentáramos a becas o a otro tipo de modalidades de participación. En su correspondencia, nunca faltaba información sobre lo que estaba haciendo ni humor, esto último como parte de su temperamento gratamente ovidiano.
Hacia el mes de febrero nos enteramos en Facebook por su hijo de que se encontraba en su casa con cuidados intensivos. Su hijo nos instó a escribir comentarios en su muro, y así lo hicimos Lía y yo. Me sorprendió ver la cantidad de gente que hablaba de su calidad humana y sus clases sobre Virgilio. Yo pensé que una persona que reunía esas dos condiciones, humanitas y amor por Virgilio, verdaderamente no podía ser sino una gran persona. Estando en Mar del Plata en unas jornadas sobre épica me llegó la noticia de que había fallecido en paz el 9 de marzo. Lamenté que no hubiera podido regresar a La Plata, aun cuando volví a invitarlo dos o tres veces; pero también agradecí haberlo conocido. Entiendo que, una vez más en mi vida, se me ha otorgado un gran privilegio del que puedo jactarme.
El Prof. Galinsky vive en la memoria de los que tuvimos ese privilegio de conocerlo y su obra permanecerá no sólo más que un siglo, como escribió Catulo, sino que, siquid habent veri philologorum praesagia, vivet.
Pablo Martínez Astorino
Publicación: 01 Noviembre 2024